Debemos asumir que el cáncer es una enfermedad crónica. A esa conclusión llegamos en Cuba en 1976.
No desespere ni se altere ante un diagnóstico de cáncer, ya que eso influye negativamente haciendo disparar el cortisol, lo cual aumentaría cualquier patología.
El cáncer lo consideramos una enfermedad crónica, tal y como lo son la diabetes o la hipertensión, donde deberemos —para nuestro beneficio y salud— cambiar nuestro modo de vida, nuestra alimentación y tomar la medicación orientada por nuestro médico, tal y como lo hacen los hipertensos y los diabéticos.
También debemos tener en cuenta que las buenas recuperaciones son de tipo «montaña rusa»: es decir, mejoría, recaída y de nuevo mejoría, hasta que se sale de las enfermedades. Por eso no desesperemos. Cualquiera de nosotros podemos ser «pacientes» —analice esta palabra— y nuestro médico, que con sus conocimientos es nuestro guía, le orientará; pero la buena evolución no depende solo de él: depende en gran medida del propio paciente. Solemos decir que la curación está en uno mismo.
Dr. Raimundo Torres Díaz